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Nuestros colegios

Solicitar la admisión en los COLEGIOS DE LA ORDEN DE HIJAS DE MARÍA NUESTRA SEÑORA, supone la aceptación sincera de nuestro Ideario, que se resume así:

1.- Por ser un Colegio católico promete:

· Enseñar el Dogma Católico.
· Seguir fielmente las directrices de la Iglesia Católica sobre la educación cristiana de la juventud, plasmadas en los Documentos Pontificios y en las orientaciones del Prelado de nuestra Diócesis.
· Educar en la Moral Católica.
· Mostrar la armonía entre la Religión y las Ciencias profanas, respetando la legítima autonomía de las mismas, pero haciendo ver que todos los aspectos de la cultura quedan iluminados por la fe.
· Educar en la Doctrina Social Católica.

 2.- Por su espiritualidad mariana e ignaciana:

· Fomenta la sólida devoción a la Virgen mediante la imitación de sus virtudes y con la celebración de sus fiestas principales. La fiesta del Colegio es el día de la Niña María (21 de noviembre).
· Ofrece a las alumnas la posibilidad de participar en un grupo apostólico (Congregación Mariana).
· Busca aunar piedad y letras, virtud y ciencia.
· Desea promover un conocimiento vital de Jesucristo, facilitando la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y la recepción frecuente de los sacramentos.

Como Colegio, una vez sentadas las bases de su ideario particular, pretende:

· Cultivar la INTELIGENCIA de las alumnas, creándoles hábitos de reflexión e inquietud por el saber. Para lograrlo, imparte las materias académicas dictaminadas por las leyes vigentes y ofrece la posibilidad de profundizar más allá de lo estrictamente curricular (trabajos de investigación).
· Así mismo, propone el cultivo de la iniciativa y la creatividad, tanto en el campo artístico como en el intelectual. Para llegar a este fin, además de las actividades propias de cada materia, el Colegio facilita a lo largo del curso diversas actividades complementarias en las que las alumnas son protagonistas (fiestas, teatros, campañas... ).
· En atención a la demanda de la sociedad europea actual, el Colegio fomenta el aprendizaje de los idiomas y las nuevas tecnologías, así como la sensibilidad crítica de las alumnas para enjuiciar con objetividad las acciones propias y ajenas y la realidad en que viven.
· Finalmente, el Colegio apuesta por la atención al desarrollo de la inteligencia emocional mediante el cultivo de la autoestima, el respeto, la cordialidad, la capacidad de adaptación, el optimismo, la autodisciplina, el entusiasmo, el equilibrio, etc., que favorecen el camino hacia la felicidad de la alumna.
Al educar la inteligencia, el Colegio busca transmitir certezas que den respuesta a las inquietudes y preguntas de las alumnas por la verdad objetiva.
Su finalidad es siempre "lograr cabezas bien hechas, no bien llenas" (Montaigne).

· Forjar la VOLUNTAD de las alumnas, enseñándoles a actuar según su conciencia y libre elección, es decir, movidas e inducidas por convicción interna personal y no bajo la presión de meros impulsos interiores o coacciones externas.
Esto supone una educación en el esfuerzo que haga superar la tendencia espontánea de la apetencia y del gusto. Para favorecerlo, el Colegio tiene unas normas de disciplina acordes con la recta razón (puntualidad, comportamiento en clase y en las dependencias del Centro, trato con los profesores y alumnas, etc.). Dichas normas quedan explicitadas en el Reglamento de Régimen Interno. La educación en el esfuerzo es fomentada también creando hábitos de estudio y mediante la práctica deportiva.

· Formar el SENTIMIENTO, suscitando el entusiasmo por el Bien, la Verdad y la Belleza. De ahí el propósito de crear en el Colegio un espíritu de familia, cuidar los grandes acontecimientos que nos unen y los detalles que van tejiendo nuestra vida cotidiana.

El Colegio pide al educador:

· Aceptación del Ideario y, por tanto, de la orientación pastoral y pedagógica del Centro. El Colegio tiene que caracterizarse por un ambiente católico en su conjunto. Todo educador que comprometa su tarea educativa en este Centro debe hacerlo desde una perspectiva católica, mostrando la armonía entre la ciencia y la fe.
· Vocación específica a la educación. 
· Preparación profesional avalada por los títulos convenientes. 
· Seria competencia, que implica hoy una metodología activa y actualizada. 
· Sentido ético profesional.
· Responsabilidad y participación que le lleven a integrarse, como miembro activo de la comunidad educativa, en el ámbito de sus competencias.

El Colegio pide a las alumnas: 

· Aceptación del Ideario y del Reglamento del Colegio, que no deben ser impuestos sino acogidos sinceramente. El Colegio pide a los padres de las alumnas.
· Buena conducta en el trato con compañeras y profesores.
· Responsabilidad, comunicación y diálogo, apoyando las iniciativas del Colegio en materia formativa, cultural, de disciplina y extraescolar. 
· Responsabilidad en el estudio. 
· Participación en las actividades extraescolares, sean de índole cultural o religiosa. 
· Integración voluntaria en la Asociación de Alumnas como medio para favorecer la colaboración entre las mismas y como cauce para vivir la solidaridad con otros sectores de la sociedad menos favorecidos.

El Colegio pide a los padres de las alumnas:

· Responsabilidad, comunicación y diálogo, apoyando las iniciativas del Colegio en materia formativa, cultural, de disciplina y extraescolar.
· Asistencia a las convocatorias que el Colegio realice y acercamiento personal cuando lo requieran las circunstancias.
· Aceptación del Ideario.
· Participación en la Asociación de Padres de Alumnas como cauce de integración y colaboración con la Dirección del Centro.


La Dirección de los Colegios de La Orden de Hijas de María Nuestra Señora, convenientemente asesorada por el Consejo Escolar, mantiene la última responsabilidad en las decisiones y actividades del Centro.
El Instituto de Hijas de María Nuestra Señora, fundado en 1607 por Santa Juana de Lestonnac, como primera Orden femenina de enseñanza, aunaba la vida contemplativa y docente recogiendo en su pedagogía el siguiente principio del humanismo cristiano: educación integral de la persona, que tiene como libro el universo entero y que es capaz de poner en práctica todas las cosas, pero es deseosa de realizar sólo las que sean buenas.