HIMNOS A SANTA JUANA DE LESTONNAC

 

FUNDADORA

     Fundadora de la Compañía,
     fuiste Tú, Juana de Lestonnac,
     bajo la enseña fiel de María
     militaste con férvido afán.
    
     Y pisando las glorias y bienes
     con que el mundo te vino a brindar,
     la aureola que ciñe  tus sienes
     denodada supiste ganar.

     Es mi Madre, mi Madre querida
     la que ciñe aureola de gloria;
     es mi Madre y cantar su victoria
     enardece mi afecto filial.

     Como Tú por Jesús lucharemos
     y sabremos valientes triunfar;
     como Tú a Jesús amaremos,
     y Jesús nuestra dicha será.
     Cuando ya este destierro crucemos,
     cuando llegue el momento final
     y al dintel de los cielos llamemos,
     Madre, Tú nos saldrás a buscar.

     Lestonnac, nombre santo y querido,
     que hoy el orbe cristiano venera,
     cobijadas bajo tu bandera,
     tras tus huellas queremos marchar.

CON LA FRENTE ELEVADA

HACIA EL CIELO

Con la frente elevada  hacia el cielo,
con el alma arraigada en tu Dios,
marcha siempre irradiando en tu vuelo
luz y amor, juventud con ardor.

La bandera de nívea blancura
nos infunde pureza al luchar,
su color azul cielo a la altura
la mirada nos hace elevar.

Entre estrellas y azucenas,
de María el anagrama
flota al viento, su cadena
simboliza nuestras almas.
Y completa bella rosa
el magnífico ideal
que nos señaló animosa
nuestra Madre Lestonnac.

Juventud Lestonnac no la empañes,
y si el mundo la quiere manchar
nuestra sangre de apóstol la bañe
pero cieno cobarde, jamás, jamás.

 

 

         BANDERA DE VICTORIA

Bandera de victoria, tu bandera
de fe y de caridad.
Maestra de la vida y Misionera,
¡oh Madre Lestonnac!
 
Bajo tu amparo y guía,
tu enseñanza
se extiende como el mar,
llevando a toda playa la esperanza,
la fe y la caridad.

 

 

 

UN HIMNO DE TRIUNFO

 

Un himno de triunfo un himno de gloria
cantarte queremos con férvido amor,
ponderando Madre, la insigne victoria
que en el mundo entero tu nombre alcanzó,
ponderando Madre, la insigne victoria
que en el mundo entero tu nombre alcanzó.

Ocultarte humilde cual suave violeta
pretendiste siempre; más quiso el Señor
descubrir tu aroma de mística asceta 
y aureolar tu nombre de vivo esplendor,
descubrir tu aroma de mística asceta 
y aureolar tu nombre de vivo esplendor.